Tierras raras: una oportunidad histórica para la minería argentina y sudamericana

Un conjunto de 17 elementos químicos se convirtió en un insumo estratégico para la minería y la transición energética.
martes 10 de febrero de 2026 | 0:00hs.
Mario Belardinelli, socio líder de Minería de KPMG Argentina
Mario Belardinelli, socio líder de Minería de KPMG Argentina

América del Sur concentra reservas relevantes de tierras raras que aún no han sido desarrolladas a escala industrial. Brasil y Argentina aparecen como los países con mayor potencial en un mercado global fuertemente concentrado, liderado por China, que controla cerca del 70% de la producción mundial. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), estos minerales críticos son insumos indispensables para el desarrollo de tecnologías energéticas avanzadas y para el sostenimiento de la economía global en un contexto de transición energética.

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En el escenario de la transición energética global, un conjunto de 17 elementos químicos conocidos como tierras raras se ha convertido en un insumo estratégico de creciente relevancia. Aunque su presencia suele pasar inadvertida para el consumidor final, estos minerales resultan esenciales para la fabricación de imanes permanentes utilizados en turbinas eólicas, motores de vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos. Un informe reciente de KPMG, titulado “Tierras raras. Un recurso mineral estratégico con gran potencial en América del Sur”, advierte que, mientras la demanda global crece de manera sostenida, la producción continúa altamente concentrada en China, que controla más del 70% del mercado. En contraste, América del Sur alberga algunas de las mayores reservas del mundo, aún prácticamente sin explotar.

Un mercado en expansión acelerada

El crecimiento del mercado es sostenido y muestra una dinámica ascendente. Solo en 2024, la demanda de tierras raras aumentó entre un 6% y un 8%, impulsada principalmente por el avance de la electromovilidad y la expansión de las energías renovables. Proyecciones de la Agencia Internacional de Energía estiman que el consumo de elementos clave como neodimio, praseodimio, disprosio y terbio podría multiplicarse entre tres y cuatro veces hacia 2050, dependiendo del escenario energético. Este panorama combina una demanda creciente con una oferta altamente concentrada y cadenas de suministro vulnerables a tensiones geopolíticas, eventos climáticos extremos y restricciones comerciales. Según el informe, los cuellos de botella ya no son un riesgo potencial, sino una realidad recurrente.

China, el actor central del mercado

Durante 2024, la producción global de tierras raras alcanzó las 380 kilotoneladas. De ese total, China aportó aproximadamente 270 kilotoneladas, consolidando su liderazgo absoluto. Estados Unidos se ubicó en un distante segundo lugar, con 45 kilotoneladas, seguido por Australia y Tailandia, con 13 kilotoneladas cada uno. El resto del mundo concentró apenas el 10% de la producción. Más allá del volumen extraído, el factor decisivo es la capacidad de procesamiento: China domina las etapas de refinamiento y separación, eslabones críticos y altamente complejos de la cadena de valor. Controlar estos procesos implica, en los hechos, ejercer una influencia determinante sobre el mercado global.

La paradoja sudamericana

Mientras las economías desarrolladas buscan asegurar el abastecimiento y reducir su dependencia externa, América del Sur emerge como una región con un potencial geológico significativo, aunque con una producción aún incipiente. Brasil cuenta con reservas estimadas en 21.000 kilotoneladas, lo que lo posiciona como el país con mayor potencial fuera de China, aunque sin producción industrial relevante en la actualidad. Estudios geológicos identifican depósitos de alta calidad en los estados de Bahía y Minas Gerais, con concentraciones excepcionales en Monte Alto, donde los óxidos de tierras raras superan el 45%, niveles poco frecuentes a escala global. Ensayos preliminares muestran tasas de recuperación metalúrgica cercanas al 94%, un indicador que ha comenzado a atraer el interés de inversores internacionales. Argentina, en tanto, dispone de unas 190.000 toneladas de reservas identificadas y un potencial estimado de 3,3 millones de toneladas, distribuidas en provincias como San Luis, Río Negro y Salta, en un contexto regulatorio que, según el informe, comienza a ofrecer mayores incentivos para inversiones de largo plazo.

“La transición energética global ha reconfigurado las prioridades de los países y de las industrias tecnológicas, otorgando a los minerales críticos —en particular a las tierras raras— un protagonismo sin precedentes. Este conjunto de elementos, indispensable para la fabricación de imanes permanentes, motores de vehículos eléctricos y componentes electrónicos de alta complejidad, se ha consolidado como un insumo estructural para las tecnologías de baja emisión de carbono y la electrificación acelerada del transporte. En este contexto, América del Sur emerge como una región con un potencial geológico significativo, especialmente concentrado en Brasil y Argentina, cuya capacidad para integrarse en las cadenas globales de suministro podría contribuir de manera decisiva a reducir la concentración productiva que actualmente domina el mercado”, señaló Manuel Fernandes, socio líder de la industria de Energía y Recursos Naturales de KPMG Brasil y América del Sur.

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“Las tierras raras son fundamentales para la fabricación de productos electrónicos y para el desarrollo de la inteligencia artificial, debido a sus propiedades magnéticas, eléctricas y térmicas. En un escenario de transición energética y frente a un creciente interés internacional, estos minerales se suman al conjunto de oportunidades estratégicas que ofrece el sector minero argentino. Más allá de las reservas identificadas y del potencial existente, el país está dando señales concretas de apertura económica y de construcción de un marco confiable para inversiones de largo plazo. En los últimos días, Argentina también confirmó su apoyo a la coalición global de tierras raras impulsada por Estados Unidos, reforzando esta asociación estratégica como una vía para el crecimiento económico y productivo y para la consolidación de cadenas de valor más diversificadas. No obstante, las tierras raras forman parte de la denominada paradoja ambiental: los minerales que permiten reducir el uso de combustibles contaminantes implican, a su vez, costos ecológicos y económicos significativos en su extracción y refinamiento. El desafío será equilibrar los beneficios económicos con políticas adecuadas de sostenibilidad, cuidado ambiental y protección de las comunidades locales”, afirmó Mario Belardinelli, socio líder de Minería de KPMG Argentina.

Un escenario global en transformación

El aumento de las tensiones entre las principales potencias y la elevada dependencia del suministro chino han intensificado la búsqueda de alternativas. En este contexto, América del Sur se perfila como una de las regiones mejor posicionadas para desarrollar nuevos polos de producción, apoyados en su estabilidad geológica y en la posibilidad de fortalecer marcos institucionales y ambientales.

El informe identifica cuatro líneas de acción prioritarias:

  1. Desarrollar capacidades locales de procesamiento para evitar la exportación de minerales sin valor agregado.

  2. Promover el reciclaje de imanes y componentes electrónicos como eje de una economía circular.

  3. Fortalecer la infraestructura y los sistemas de gobernanza, históricamente rezagados en la región.

  4. Incorporar el análisis de riesgos geopolíticos y climáticos en la planificación de proyectos mineros.

¿Una nueva frontera industrial para la región?

La principal conclusión del estudio es que América del Sur se encuentra ante una oportunidad histórica en el desarrollo de las tierras raras. El desafío no se limita a la extracción de minerales, sino a la posibilidad de convertirse en un actor relevante dentro de una cadena de valor global estratégica y de alto contenido tecnológico. Si la región logra avanzar en la industrialización de etapas clave —desde la separación hasta la fabricación de imanes permanentes— podría no solo abastecer al mercado internacional, sino también capturar un valor económico, industrial y geopolítico significativo. La ventana de oportunidad está abierta; el interrogante es por cuánto tiempo permanecerá así.

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¿Qué es KPMG Internacional?

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KPMG opera en 144 países (entre ellos Argentina) y territorios, con más de 236.000 socios y colaboradores que trabajan en las firmas miembro en todo el mundo.

 

 

MyD con información de KPMG Argentina